15 septiembre 2023

¿Sientes que no puedes abarcar todo lo que tienes que hacer?

Miguel Vallés Botella
Miguel Vallés Botella

¿Comienzas el día con agobio por todo lo que tienes que hacer? ¿Lo terminas con frustración por lo que no has podido completar?

Si algo caracteriza nuestra sociedad es la cantidad y variedad de actividades. Algunas no las has decidido, hay que hacerlas sin cuestionar más. Otras las has elegido y te pueden resultar satisfactorias o no.

Sea cual sea tu realidad, las 24 horas de cada día van pasando con la sensación de que no has hecho lo suficiente, te queda mucho pendiente o lo que sí has realizado no te satisface.

Y puedes incluso sentir que has dejado de hacer cosas que eran importantes para ti.

Si esta sensación te resulta familiar te voy a contar una historia basada en la realidad:

Van llegando familiares y aprovechas para salir al patio y descansar sola.

Se muere tu madre. Es duro porque hace un mes vivía con normalidad. Cocinaba, iba a la compra, atendía a la gente que se pasaba a verla a ella y a su hermana, tu tía, con la que prácticamente convive.

Pero su corazón y su riñón ya han trabajado demasiado. Han acogido a mucha gente. Para algunas ha sido una madre biológica, para otras una madre del corazón.

Estás dedicando tiempo a estar con ella. Tienes mucho agobio por lo que queda por hacer

Entre los que han llegado está la pareja de uno de tus primos. Es nuevo en la casa, pero trasmite confianza y buen rollo. Además, tiene un punto muy interesante, es guionista. En un momento que os quedáis solos le cuentas tus agobios. 

Te dice que quizás tengas que priorizar. Te sugiere que escribas en papel, en el móvil, donde quieras, todas las cosas pendientes por hacer. Y que las puntúes de 1 a 4 por su prioridad. 1 será lo más prioritario. Luego te indica que añadas si alguna tiene una fecha límite concreta. Y se ofrece a revisarlas juntos.

Esa noche anotas las tareas, vuelcas en cierto modo tus agobios en una hoja de tu libreta. Te libera un poco ver escrito todo lo que tienes pendiente.

Al día siguiente lo revisáis juntos. Prioridad 1, solo hay una cosa, estar con tu madre. Pero como prioridad 2 y plazo de entrega estricto está la preparación de unos pliegos para una licitación pública. Tu empresa depende en gran medida de su adjudicación. Y eso te agobia mucho.

Y ahora el guionista tan enrollado te propone otra palabra. Planificar. Te pregunta si es posible aplazar algo. ¿Alguna cosa se puede retrasar?

Te sorprende los consejos que te está dando y le preguntas que cómo sabe tanto de gestión del tiempo. Y él dice que una época de su vida fue bastante dura y tuvo que salir adelante. Sonríe y añade que otro día te lo cuenta. Ahora lo importante eres tú y tu madre.

Así que planificas tus tareas. Reservas tiempo para los pliegos. Y pospones, sin olvidar, otros temas. Apuntas en tu calendario del móvil las distintas ocupaciones. Al mostrar la vista semanal, te emociona ver la cantidad de veces que aparece la palabra mamá.

Son las 11 de la mañana. La mujer que viene a ayudar a tu madre ya la ha aseado. Estás junto a su cama. Ella cuenta despacio historias de la infancia o anécdotas más recientes. La mayoría ya las conoces, pero ahora las escuchas tranquila. Sabes que es el momento de estar con tu madre. Dentro de un rato te aislarás y escribirás el apartado de la propuesta de los pliegos que te corresponde. Y esta tarde le dedicarás otra hora de trabajo como has planificado.

Este es el momento de compartirlo con tu madre. Su momento. Vuestro momento. Único. Irrepetible. Prioritario.

Quizás has vivido situaciones y has probado estrategias o herramientas buscando que te liberen de esta sensación de no llegar a todo y pienses que no hay remedio.

Pero sí hay solución. Se trata de encontrar la que más se adapta a tu realidad y seguirla. Y recordar que la medicina hace efecto si la tomas, pero no sirve si solo lees el prospecto.

Siempre hay tiempo para lo que consideras prioritario. La clave es identificarlo y recordarlo. Además, pocos asuntos hay tan urgentes que no se puedan aplazar si surgen imprevistos importantes.

Y así llegarás al final del día y al hacer balance sentirás tranquilidad para poder reponer fuerzas en el sueño

Si estas palabras te resuenan y necesitas apoyo, te animo a que contactes conmigo. Analizaremos juntos cuál es la situación y te acompañaré para crear un plan que te ayude a mejorar tu organización y gestión del tiempo.

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